Tal como lo consagra
la Ley 30 de 1992 ,
el Consejo Superior Universitario es el máximo órgano de dirección y gobierno
de la universidad. Está integrado por nueve miembros que son: El Ministro de
Educación Nacional o su delegado, quien lo presidirá en el caso de las
instituciones de orden nacional, El Gobernador (quien preside en las
universidades departamentales), Un miembro designado por el Presidente de la
República (que haya tenido vínculos con el sector universitario), Un
representante de las directivas académicas, Un representante de los docentes, Un
representante de los egresados, Un representante de los estudiantes, Un
representante del sector productivo, Un ex-rector universitario y El Rector de
la institución con voz y sin voto. En tal sentido cada uno de estos integrantes
tiene una gran responsabilidad para el buen funcionamiento del alma mater.
Entre sus funciones
se encuentran: Definir las políticas académicas y administrativas y la planeación
institucional. Definir la organización académica, administrativa y financiera
de la Institución. Velar porque la marcha de la institución esté acorde con las
disposiciones legales, el estatuto general y las políticas institucionales, Expedir
o modificar los estatutos y reglamentos de la institución. Designar y remover
al rector en la forma que prevean sus estatutos. Aprobar el presupuesto de la
institución. Por tal razón, el consejero superior que necesita la U debe ser
una persona responsable, seria, comprometida y tener un gran sentido de
pertenencia por su región.
El consejero superior que necesita la U
debe ser una persona proponente, intuitiva, justa, honrada y leal con quienes le
depositaron su confianza. El consejero superior que necesita la U, es aquel que
no se presta para actos de corrupción, no acepta ningún tipo de ofrecimientos
que intenten comprar su voto. El consejero superior que necesita la U toma
decisiones con autonomía y en defensa de toda la comunidad universitaria. El
consejero superior que necesita la U es aquel que denuncia los actos
fraudulentos que tiene como fin el enriquecimiento de alguno de sus miembros.
En tal sentido, si las acciones de los hombres
y las mujeres cambian, las instituciones cambiaran. De lo contrario se seguirán
cometiendo los mismos errores, trayendo como resultado el desmantelamiento de
las instituciones por culpa de algunos consejeros irresponsables que no ven en
la U, una opción para el surgimiento de su pueblo, sino una oportunidad de
enriquecimiento personal.
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